Social media y cine - Beople
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Social media y cine

webseries
En palabras del cineasta Jean Cocteau, el cine no podrá ser considerado un arte hasta que “una cámara no cueste lo mismo que un lápiz y un papel”. En gran medida, el siglo XXI ha visto como, aquella fantasía lejana cuando la formuló, ha empezado a cumplirse. La irrupción del cine digital por un lado y la implantación de Internet por el otro, con esencial aportación de los Medios Sociales, ha dibujado un panorama radicalmente nuevo en el lenguaje audiovisual, social media y cine se han vuelto indisolubles. Tan veloces han sido los cambios que se han dado el último lustro, que la mayoría de las industrias nacionales han sido incapaces de asimilarlos, provocando que estemos sumergidos en un enconado debate sobre la relación entre la red y lo audiovisual.
Gracias al descenso de los precios en las cámaras de vídeo (hoy día incluso se han realizado cintas de prestigio con un iPhone, como el mediometraje de Park Chan-Wook, “Night Fishing”), es más posible que nunca poner en marcha rodajes a coste bajo, sin que ello repercuta en detrimento de la calidad. Uno de los fenómenos que ha surgido al calor de toda esta revolución es el de las webseries, producciones en formato serial distribuidas por Internet y realizadas con presupuestos pequeños. Algunos ejemplos destacables son “The Guild”, “Malviviendo” o “Déjate de historias”.
La transformación no se ha dejado sentir únicamente en los procesos de producción, sino también en la cadena de distribución. Y aquí es donde Internet ha jugado un papel clave definiendo un nuevo ecosistema de imágenes. Plataformas que ya hemos visto, como YouTube o Daily Motion, han permitido alojar trabajos en Internet a las jóvenes promesas y lograr una difusión impensable hasta hace poco. Mientras, por otro lado, los Medios Sociales como MySpace, Facebook, Twitter han servido como catalizadores para la viralización. En el fondo, no se trata más que de una puesta al día del viejo sistema de
promoción “boca-oreja”.
Sin embargo, no solo en el ámbito amateur han cambiado las reglas del juego. Es en la distribución mayoritaria donde más se ha dejado notar la influencia de la red. Consumimos más ficciones que nunca, en parte porque se producen muchas más y porque tenemos más ventanas desde las que disfrutarlas. El cine, como acto sacramental, no ha desaparecido pero ha murado, se ha expandido. Así a la sala de cine y el vídeo doméstico, se han sumado en los últimos años como nuevos lugares de consumo los portátiles, los móviles, los reproductores portátiles y las tabletas gráficas. Cualquier soporte es válido para disfrutar del último capítulo de tu serie favorita o de un videoclip recién lanzado al mercado.
Por supuesto, todas estas transformaciones también han ido acompañadas por su contrapartida negativa. El aumento de la piratería, por ejemplo, se ha visto favorecido gracias a las posibilidades de Internet, amenazando a gran parte del mercado cultural. Precisamente para combatir la piratería y adaptarse al nuevo signo de los tiempos, se han puesto en marcha numerosas acciones de diverso resultado. Por ejemplo, la serie “Perdidos” de J.J. Abrams se sirvió de los social media para proponer juegos alternativos a los espectadores desarrollados en la web con los que ampliar su mitología narrativa. Otras series, como “True Blood”, lanzan cada año mini capítulos disponibles en exclusiva vía online que se utilizan para presentar a los nuevos personajes de la temporada. En España, “El Barco” (Globomedia), estrenó los twittersodios, una iniciativa que construyó toda una trama paralela a la serie, en la famosa red de microblogging, a partir de perfiles creados para los personajes que buscaban interactuar con la audiencia.

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